Álvarez Cabrero en El Olivar

Alvarez Cabrero El Olivar

Cuaderno de El Olivar

Javier F. Granda

Para quienes conocen a Cabrero es una obviedad afirmar que El Olivar viene siendo a lo largo de los años su base de operaciones. Si existe un lugar por excelencia donde encontrarle, es aquí, en el número 1 de la Calle Oscura de Oviedo. Quienes no le conozcan, pregunten en este bar, tantas veces retratado por el artista, y le dirán, con escaso margen de error, si se le espera o no. Entre sus rutinas está la de confesar con Amadeo y participar de esa vida tan necesaria que le permite luego rebobinar en el subconsciente todo lo que la noche le ha ido susurrando al oído.

Hay una vida interior que le hace procesar muy rápido y materializar, con el dominio de diferentes técnicas, todo ese mundo que habita en él. Hay mucha ironía, también, en cada partícula de esa vida que refunde y moldea en sus obras.

La observación de la calle y de los diversos tipos humanos que la transitan, la crítica (no siempre destructiva) a los medios de comunicación y la enorme atención que dedica a la publicidad o al consumo, son constantes que podemos encontrar en Álvarez Cabrero. En muchas ocasiones nos acerca un lado indómito que potencia las peculiaridades de sus personajes. Van a ser esos elementos que tienen que ver con la unión de un trazo preciso y la mala leche a veces, los que más impactan en el espectador pues se recombinan en escenas ásperas e incómodas aunque hilarantes en su mayoría.

Cabrero es un artista independiente, honesto y consecuente con sus decisiones; asume el riesgo y se la juega. No abandona esa figuración tan personal y conoce certeramente donde radican los rasgos de personalidad de los tipos que retrata y maximiza en su condición para crear contrastes que no nos lleven a error. Controla el punto exacto de provocación y detona en el instante decisivo todo el dispositivo incendiario que lleva a la escena sin descuidar la dimensión más humana de unos personajes que se definen en cada gesto.

Se reúne en este cuaderno una muestra representativa de la tribu que puebla su mundo. Se trata de la recopilación de unos dibujos a tinta únicos, realizados con esmero y a fuego lento, presentados como cápsula del tiempo de todo lo expuesto en El Olivar desde el 20 de febrero de 2016, pero también como documento que provoque una reflexión acerca del significado de estos en su contexto y en relación a la totalidad de su obra.

Cabrero trabaja despacio y con autoexigencia; su meticulosidad es un rasgo que se manifiesta sea cual sea el soporte. Vimos crecer a sus personajes hasta adquirir la apariencia final, le vimos reponerlos a medida que manos de amigos y entusiastas se los llevaban puestos mientras él trabajaba, en ocasiones, sobre la barra del bar, para completar una serie que no quiso dilatar más allá de la treintena.

Era previsible que la totalidad de este trabajo se dispersase en manos de coleccionistas, casuales o habituales, ya que su característica ironía conforma una seña de identidad, a veces muy radical, que fascina a incondicionales y a cuantos se acercan a curiosear. Pero insistimos también en la sensibilidad que se desliza en la superficie del papel donde se retratan esos tipos trasnochados, inquietos, huidizos, inseguros, representando una caricatura múltiple que no descuida el lado más humano.

La crítica social que Cabrero aborda desde la caricaturización busca amplificar todo tipo de realidades ayudado por un sentido del humor genuino y, a veces, impopular. Es importante el planteamiento que hace de universales como el Bien y el Mal en algunas de las obras, pues aportan claves para comprender los límites y las reglas de ese juego que nos muestra.

 

 

Fee Reega, La Raptora.

La Raptora

“La Raptora” es el título del último disco de la bella alemana de Balingen, y asturiana de adopción, Fee Reega. Un trabajo en clave de folk freudiano, así define ella misma su propuesta, reunido en un álbum enigmático y de áspera poética, donde la artista da forma a nueve canciones producidas entre noviembre de 2013 y febrero de 2014, apoyándose en una campaña de crowdfunding. En ella cabía la posibilidad de financiar el disco mediante aportaciones para la descarga digital, la copia en cassette, CD o vinilo, conseguir una obra de arte de Fee Rieger, así firma sus obras plásticas, asistir a un concierto privado o pasar a su lado un fin de semana en Asturias e iniciarse en la rica gastronomía regional, en los bares y en la cultura de la sidra, viviendo y escanciando, sin duda, experiencias inolvidables. Para Fee Reega éste trabajo ha sido el más elaborado de su carrera. Cuenta, entre otras, con la colaboración de Pablo Und Destruktion (guitarra eléctrica y coros), Héctor Tuya (guitarra acústica), Sara Muñiz (viola), Luis Rodríguez (bajo) o Miguel Herrero (batería y trompeta).

El elepé es una coproducción de Truco Espárrago y Pauken Grabaciones. Hay una serie de claves que podemos percibir al analizar los trabajos de Fee Reega, destacando entre ellas la fuerza con que se proyecta su propia imagen, tanto como la música que compone e interpreta. Se trata de una artista atenta a diferentes campos desde la pintura a la música, pero también al estilismo bohemio y a una puesta en escena que remite en cierta medida a un dramatismo teatralizado. La artista tiene una visión sofisticada del sonido y del mensaje, de su imagen, escapando a una experiencia simple, cándida, inocente, pese a lo que pueda antojársenos a la luz de ciertos contextos.

El glamour forma parte de esta dimensión aún cuando se muestra en planos deconstruidos inteligentemente. Fee Reega no sólo hace música; da forma a una opción o estilo de vida de aire europeo y cosmopolita que se desenvuelve con ideas de elegancia precisas. Es el permanente viaje por los escenarios de la vieja Europa lo que le confiere esa presencia auténtica y claramente identificable. Estas tablas son las que le empujan a dirigir, uno tras otro, los pasos en una hoja de ruta abierta a la improvisación, pero constante y tenaz. Viaje, inspiración; el eterno rodar llevando en la maleta todo lo necesario para seguir absorbiendo la energía de lo que se abre ante sus ojos, haciendo que sus trabajos crezcan y se expandan. Sus anclajes en lo cotidiano, en la literatura, en lo anecdótico y en la percepción de dimensiones a veces tan ocultas, oscuras acaso, generan atmósferas literarias en las que entrar y dejarse arrastrar por los acordes de una guitarra, por el lirismo de una instrumentalización de fondo, una voz hipnótica o un ruidismo distinguido y mundano.

Javier F. Granda para 21 Le Mag.

Pablo Und Destruktion, Sangrín.

sangrín

Sangrín

Necesitaríamos acudir a conceptos y palabras clave como indie, electro-folk, progresivo, industrial, minimal, synth, techno pop, con los que ensayar una definición del novísimo proyecto, segundo en solitario, de Pablo Und Destruktion, Sangrín (Discos Humeantes), pero obviando toda clasificación, resulta oportuno definirlo, aquí y ahora, como obra trascendental, ultranecesaria y maravillosa que nos muestra la rotunda madurez musical del artista.

Sin entrar en el análisis formal, el diseño melódico, textura, armonías o contrastes, o en la hibridación que lleva en sus pliegues y entrañas, el disco que se inicia con un tema tan evocador como “El aire puro”, despliega una poética que no da tregua a lo largo de ocho canciones que arrastran miles de kilómetros de vivencias y experiencias mundanas, reflexiones de alto contenido intelectual, introspección, análisis social y fina ironía.

La música de Pablo se nutre de muchos estados, respondiendo en esencia a una refinada observación de asuntos cotidianos que van de lo popular a lo culto y giran y se retuercen en esas hechuras. El comentario que ha hecho de sus canciones en MondoSonoro muestra la urdimbre con la que se construyen y la amplitud de los contenidos que subyacen en cada línea.

Sangrín significa arrebatado, y arrebatados son algunos de los pasajes que encontramos en un disco que ha sido producido y grabado por el propio artista con la asistencia en estudio de Angel Kaplan y masterizado por Rafael Martínez del Pozo. Al igual que ocurriera en su anterior trabajo, Animal Con Parachoques, el artista se las arregla con todo el instrumental, pero cuenta en esta ocasión, entre otros, con Dani Donkeyboy a la guitarra; Rafael Mallo en la batería, Sara Muñiz en las violas o el citado Kaplan al bajo.

El disco suena épico y suena a Gijón, a atmósferas interiores, tuberías secas y literatura, a precipicios y subversión contenida, a viento en los montes de Somiedo… Hay canciones de torturas silenciosas bajo calmas velvetianas y canciones de descargas progresivas con picos indomables que nos arrastran a una catarsis extrema. En ellas se eleva con energía una voz inconfundible capaz de construir realidades, a veces tan sólo invocadas, más allá de los ecos.

La presentación oficial será en Oviedo el próximo 22 de febrero, y está previsto que acompañen al artista Nacho Vegas, Pauline en la Playa, Fee Reega y Alberto Acinas.

Javier F. Granda

(Publicado originalmente en Asturias 24)

Carlos Álvarez Cabrero, o la vida impopular.

hazañas bélicas

El artista Carlos Alvarez Cabrero (Oviedo, 1967) brilla con luz propia en el firmamento de los más notables. Es, sin duda, uno de los grandes iconos de la contracultura, la movida y la noche ovetense. En su obra observamos un enorme interés por la crítica social que aborda desde la caricaturización, empleando una estética figurativa pop, con anclajes en el cómic, para amplificar todo tipo de realidades con un marcado carácter sarcástico e irónico. Su obra es inconfundible y manifiesta una decidida continuidad a lo largo de los años. Su personalidad se define por una marcada sensibilidad y un sentido del humor genuino y, a veces, impopular.

Hace algún tiempo dije de él que además de artista, es un excelente artesano que trabaja la pintura, el dibujo, el grabado o el cine experimental, con enorme autoexigencia. Siempre que puedo destaco su independencia y autenticidad. A Cabrero no le preocupan las definiciones; eso lo deja para los críticos que, a su entender, para eso están. La obra habla por sí sola y no será él quien se pronuncie. En todo caso es un artista satisfecho con lo que la crítica ha dicho, ya que considera que ésta “suele ser benévola con todo el mundo; cuando te ponen, te ponen bien… lo difícil es que te pongan”.

En los años noventa Álvarez Cabrero hacía furor entre los jóvenes, aunque comenta que nunca lo percibió así. Actualmente desde el fanzine ovetense Letra y puñal, ejemplo de la mejor y más joven creatividad que se respira en la capital, se rinde un constante y decidido homenaje al artista en cada uno de sus números. De lo que él está seguro es que su obra «es apreciada por la gente “normal” como diez veces más que por la gente del mundo del Arte».

Cabrero es un tipo curioso que dice no haber ganado nada a lo largo de los años, ni siquiera reconocimiento y, en cambio, ha perdido algo de ilusión. Lo que sí gana es en calidad irónica. Al preguntarle sobre el actual panorama artístico en Oviedo, nos espeta un directo: ¡Sin novedad, señora baronesa!

Sabemos que la faceta que más le gusta es la de director; aunque no es con la que mejor resultados obtiene, pero se lo pasa bien.

El premio Best Directorial Debut of a Feature Film por El enigma del ático izquierda en el 2010 Spring LA Awards de Los Angeles, ha supuesto poco para la carrera del artista, tan solo cierta alegría después del total desprecio con el que la película fue tratada en Asturias. Actualmente trabaja en otro proyecto sobre el que nos ha comentado que será un mediometraje de unos cuarenta y pico minutos, y que ya comenzó hace dos años. «El motivo de que vaya tan lento es que los actores no cobran y tienen otras prioridades. Se desarrolla en Oviedo y la mayor parte discurre en bares, lo cuál también hace que la grabación se ralentice. Es una película bastante musical, suenan canciones de grupos asturianos o que tienen alguna relación con Asturias. Quería que mostrara un poco la movida musical, o como quieras llamarlo, de aquí y ahora. La actriz principal es la escritora Ana Vega y en general son gente con inquietudes artísticas».

Se siente relativamente satisfecho con sus proyectos cinematográficos pese a que «está uno limitado de muchas maneras, mismamente en la elección de actor o actriz, aunque hay que decir que actúan muy bien para ser completamente ajenos al tema». Lo que menos le gusta es la elaboración del storyboard y la creación de la música ambiente, y «lo mejor, el montaje, sobre todo si queda bien».

Actualmente asistimos a una demanda compulsiva de ilustraciones del artista ya que muchos de sus trabajos se emplean para carátulas, fiestas, publicidad de locales, etc. que le llevan a explotar las posibilidades del cartel. En ellos vemos desfilar aquella fauna nocturna entregada a los excesos que retrató en los noventa, vista hoy con cierta calma y sosiego; menos imbuida en el Rock&Roll.

La exposición en Falcón Espacio Creativo (C/ San Melchor, 15 Oviedo) del 24 de mayo a 29 de Junio, servirá de repaso a su dilatada trayectoria. El artista espera que esta exposición sirva de aperitivo a otra más ambiciosa en Gijón, aún sin confirmar. En la inauguración se realizará una lectura de algunos textos del libro “Mensajes de un mundo dibujado. 15 dibujos de Álvarez Cabrero ilustrados por 32 exploradores literarios” de la editorial Septem, que fue coordinado por el escritor Toño Valle en 2007. Valle destacaba con acierto en el prólogo del libro que, la de Cabrero, es «una obra repleta de sugerencias para la literatura y nos advierte de su clara intención comunicativa». En la publicación se reproducen quince ilustraciones, parte de las cuales habían sido ya recogidas en una maravillosa tirada a manos de Paloma Esteban Ciriza en Cuaderno de dibujo (Oviedo, 2000).

La relación del artista con los escritores comenzó en 1999 cuando se materializa la colaboración entre Cabrero y el poeta Pelayo Fueyo provocada por el editor Fermín Santos (Ed. Pata Negra), en un proyecto denominado 20×20, aún en pie con notables intervenciones en la edición gráfica y poética asturiana. De aquél salto al vacío nos queda la edición limitada a 100 ejemplares de un repertorio poético de Fueyo que aportaba ocho poemas “dialogantes” con otros tantos aguafuertes de Álvarez Cabrero, donde encontramos una rica exploración de los ambientes cotidianos e imaginarios de ambos artistas. Sólo un año más tarde de que Septem Ediciones sacara su libro al mercado, el testigo fue recogido de nuevo por la Editorial Pata Negra para abordar una “Mitología asturiana” muy especial construida sobre imágenes inéditas del artista. El resultado es una edición limitadísima que incluye doce estampas originales y doce textos inéditos de escritores que nos trasladan una visión nueva e inquietante sobre unos personajes mitológicos transformados y llevados a una insólita y alucinante dimensión ideada por Cabrero. Imágenes y relatos que reinventan algo que en Asturias había sido manipulado hasta la saciedad: la mitología; aportando una nueva visión impactante por lo que tiene de apuesta novedosa, auténtica y trasgresora.

Para Cabrero seria un acto de ingenuidad creer que su obra haya inspirado a los escritores, pero las pruebas nos demuestran que es así y que su obra lleva implícita una narrativa que sigue inspirado al explorador literario más inquieto.

El Arte Confuso de RallitoX.

Angel in panic...Angel in panic…

El papel de analistas y catalizadores de cambio social ante la realidad del momento que desarrollan ciertos artistas es una posible vía para tomar el pulso al sistema en el cual nos hallamos inmersos. Las conexiones entre arte y sociedad, la asimilación de los tiempos en la gran urbe, la aceptación o rechazo de la lógica postindustrial, puede rastrearse a través de las diversas manifestaciones que determinados artistas nos muestran en el enorme escenario de comunicación que es la calle. Ciertos individuos poseen la capacidad de dirigir su crítica a través de la expresión plástica en campos de la realidad cotidiana que nos arrojan luz acerca del momento que vivimos, mostrándonos el grado de enfermedad de nuestra sociedad y construyendo auténtica teoría social con sus manifestaciones, tratando de romper el aislamiento y el confinamiento a que estamos sometidos.

Insistir en las prácticas de algunas experiencias estéticas como parte de una lucha cotidiana es algo que se da con cierta frecuencia y diferentes resultados, siempre que éstos sean precisados por un grado de compromiso. Mediante el estudio de la obra y las estrategias de determinados artistas se puede comprender un modelo contracultural que se desarrolla como reacción a los patrones económicos, sociales o culturales que emanan de las diversas instancias del poder y que se escapan al intento y capacidad de domesticación institucional que abarca todos los campos de la experiencia. Cuando hablamos de la calle debemos tener presente que los poderes públicos desean su control en todas sus dimensiones, ya que controlando la calle se controlan los individuos.

Yayo Aznar y María Iñigo abordan la cuestión en Arte, política y activismo, partiendo de que «el arte público, forzosamente político, como ya se han preocupado de argumentar diferentes teóricos, puede ser un medio razonablemente efectivo de contribuir al crecimiento de la cultura democrática sobre todo si rescatamos el término “público” de las despolitizaciones conservadoras definiendo el espacio público, la llamada “esfera pública”, como una arena de actividad política y redefiniendo el arte que en él se hace como un arte que participa en o crea por sí mismo un espacio político, es decir, un espacio en el que asumimos identidades y compromisos». En este sentido el discurso de algunos artistas puede mostrarse como contundente ejemplo de resistencia ante el empuje del sistema y clarividencia ante las cuestiones políticas que se suscitan. Cierto que en ocasiones una tendencia a la utopía, dado el empleo de elementos irónicos con los que se envuelve o codifica el mensaje, puede difuminar la rotundidad o empañar, aunque sólo sea en superficie, la eficacia de las propuestas.

El arte es un campo de batalla

RallitoX (Barcelona, 1977), autodidacta y con un potencial creativo que no conoce límites, es un artista utópico, satírico, audaz, irónico, ácido, insumiso, subversivo, visionario, critico, político, inteligente… Un ejemplo de artista comprometido, lo cual interesa para destacar las capacidades del individuo que, consciente de la realidad, mantiene un pulso en desigualdad con el sistema. Detrás de RallitoX encontramos un nómada en esencia, cuya verdadera identidad se nos oculta intencionadamente. En 2011 se instala en Berlín, donde encuentra el lugar favorable a sus necesidades creativas y vitales.

En este sentido y atendiendo a la obra que el artista ha dispersado por la ciudad, es necesario aludir a aquellas expresiones que se visualizan en la calle y que pretenden hacernos reflexionar. Figueroa Saavedra matiza que «en los tiempos contemporáneos la calle se ha convertido en un verdadero campo de batalla, donde las tensiones y los conflictos generados por el mundo moderno se manifiestan y tratan de resolverse. Desde esta concepción de la calle como espacio de lucha, todo aquel elemento que configura su paisaje se carga de un significado singular y al mismo tiempo compartido».

Esto que podríamos englobar en lo que se ha denominado street art o arte urbano no es aplicable a la obra de RallitoX pese a lo que pudiera en principio y formalmente parecernos, ya que para explicar su obra debemos adentrarnos en los márgenes del arte confuso, entendido éste como «una nueva corriente creativa en la que la confusión, el caos, el error y la incoherencia asientan las bases para transformar nuestro entorno usando el arte como instrumento». El Arte confuso es la aportación más novedosa de RallitoX a una historia del arte en permanente formulación.

Su obra puede ser un referente ya que estética y mensaje se armonizan de forma sublime, pero también el reconocimiento e identidad de sus testimonios puede revestir la importancia que adquieren artistas urbanos como Vhils, Banksy, Roa, Blu o Víctor Ash, cuyos ejemplos encontramos en Berlín y en otras muchas grandes ciudades.

Su capacidad de construir y reformular teorías, unida a la coherencia que demuestra en sus manifestaciones, nos lo presentan como un núcleo sólido de resistencia activa dado el análisis que nos proporciona sobre la realidad social desde un enfoque próximo e inmediato, sobre la crisis del pensamiento contemporáneo, las relaciones de poder y desigualdad, la mediocridad y mezquindad de los actores políticos y económicos, el discurrir actual del mercado del arte, etcétera.

A modo de manifiestos, el artista pone en orden reflexiones manipuladas con sarcasmo e ironía, utilizando lo connotativo para deformar la realidad pero sobre todo, y por sorpresa, para fijar la atención por medio de la desviación. Por ejemplo, al cuestionar que «necesitamos más policía y que esté dotada de herramientas contundentes para disuadir a aquellos que quieren desestabilizar el sistema que tanto nos costó construir» o que «debemos permitir que nos controlen más y renunciar a nuestro exceso de libertad que sólo produce libertinaje y vandalismo», no hace sino jugar con la provocación para invitarnos a reflexionar sobre el momento actual y los marcos de referencia para los actos humanos. Cuestiones que podemos rastrear en su dimensión real si nos sumergimos en los Tiempos líquidos que Bauman ha precisado respecto de la incertidumbre en que vivimos, debido también a otras transformaciones entre las que se contarían la separación del poder y la política o el debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían al individuo.

El pensamiento confiscado

En un texto de RallitoX en el que se refiere a la acción pegata, nos define sus autenticas convicciones para subrayar la intencionalidad de su arte: «La acción pegata es una de las acciones más cargadas de mala ostia de las que recientemente he tenido el gusto de disfrutar. Con un discurso directo y carente de florituras, David [Martínez] ha hecho arte del que me gusta a mí. Del que sale de las tripas y pone en evidencia lo absurdo de este sistema demencial en el que nos ha tocado vivir».

En el documental The Phallic Repolution takes Berlin nos advierte de cómo nuestras vidas son manipuladas. Guy Debord en La Sociedad del Espectáculo hacía referencia a que «cuando la necesidad es soñada socialmente, el sueño se hace necesario. El espectáculo es el mal sueño de la sociedad moderna encadenada, que no expresa en última instancia más que su deseo de dormir. El espectáculo vela ese sueño». También dice Debord que las raíces del espectáculo se hunden en la especialización del poder. No sabemos hasta qué punto Debord está superado, pero, por su parte, RallitoX nos propone perder la noción de qué es real o qué es mentira. Afirma que vivimos a merced de unos pocos que nos tienen anestesiados y somos incapaces de reaccionar. Nos controlan, nos reprimen, nos destruyen por dentro y sin embargo nos creemos libres. Con la repolución fálica confundiremos a las masas, confundiremos al poder, incluso a nosotros mismos… Un mensaje calculado que se implementa con la rotunda y excelente modulación de una voz en off que hasta el punto en que se transforma en ironía alcanza a precisar el retrato social en el que como individuos hemos de mirarnos, si queremos certezas acerca del discurrir de lo real.

RallitoX nos muestra la necesidad de construir una capacidad crítica para escapar de la dominación y alienación, denunciando la confiscación de la voluntad y del pensamiento, en cierta medida como aparece planteado en Foucault.

Psikoarte: acción y represión en la mente y en la calle

Unas semanas antes de que se inaugurase su muestra Psiko Confused Kunst en el Kleiner Salon de Berlin, el artista respondía a mis preguntas asegurando que «lo que realmente sacude a las personas tiene su origen en la mente creativa de quien concibe la obra, y la obra en sí transcurre en la mente de quienes conectan con esa idea. Mis obras son souvenirs o residuos de una idea que permiten que se pueda mercadear o difundir mi trabajo, pero las obras en sí no se ejecutan: se piensan. De ahí que gran parte de lo que hago trate de algún modo de retorcer las conciencias de quienes las ven, siendo la obra lo que sucede en sus cabezas». En la presentación de Psiko Confused Kunst matiza esta idea al decir que: «Las obras de arte no son más que catalizadores que generan arte real en nuestras cabezas. El Psikoarte se centra en esculpir pensamientos en quienes se exponen a él. Esta instalación es el primer germen bastardo reconocido por RallitoX como propio. Para poder asimilarla en toda su plenitud, debes estar predispuesto a dejar que el artista retuerza tus creencias, sentimientos e ideas y que haga de tu mente un laboratorio en el que poder crear obras de arte que solo tú podrás disfrutar». En este sentido debemos observar la acción desarrollada en el metro de Berlín denominada Psiko Confusion in the subway #1 (Berlin 2012).

En la línea de estas reflexiones aborda las psiikoesculturas o modo de esculpir los pensamientos ya que cada pensamiento, proyecto, creación, creencia, mentira o verdad que brota de nuestras cabezas tiene forma. El Psikoarte pone énfasis en lo que sucede en la cabeza del receptor. Las obras de arte no son más que enlaces o simples puentes hacia una idea o sensación previamente creada por el artista.

Al abordar la cuestión de los espacios públicos, asegura que «hay una política que se está extendiendo por cantidad de ciudades consistente en regular (por lo general haciendo una lectura restrictiva/represiva) todo cuanto sucede en el espacio público, que se traduce en prohibir pintar o pegar carteles, salvo (en el caso de que los haya) espacios habilitados para tal fin. Con esta política lo que se consigue indirectamente es cortar de raíz cualquier atisbo de libertad de expresión que pudiera servir como comunicación entre los ciudadanos, delegando este espacio, por ahora, únicamente a Internet. A nivel personal, todo esto hace que me plantee el uso del espacio público como espacio de comunicación no solo como una vía de divulgación del pensamiento sino como acto de rebeldía ante la mordaza impuesta a todos aquellos que no pueden permitirse pagar una campaña publicitaria…» Sus ejemplos de contrapublicidad y su presencia en diferentes medios en Internet, tanto en redes sociales como en blogs, nos constatan la necesidad de amplificar el mensaje.

La crítica que impregna su manifiesto Reglamentación no reglada acerca de cómo fracasar en el mundo del arte y de paso, crear obras que no comprará nadie, que no aparecerán en ningún catálogo, que no publicarán en ninguna web, que no adquirirá un museo, que no quedarán para la posteridad, que seguramente tendrás que quedarte en tu estudio, almacenarlas y que pasados algunos años algún familiar tuyo tirará a la basura nos recuerda el sentido en que Hobsbawm en su obra A la zaga. Decadencia y fracaso de las vanguardias del siglo XX afirmaba que «la estatura de los pintores viene a ser proporcional al tamaño de los marcos de sus cuadros en atención al modelo económico de sociedad de patronazgo en una vorágine de consumo».

RallitoX aborda la cuestión del fracaso en el mundo del arte desde un modelo de filosofía punk sin ambages, donde la libertad individual está por encima de todo; liberándose de las ataduras del mercado, de la opresión y de los corsés convencionales. En el manifiesto, cargado de ironía, nos advierte de la necesidad de que las obras sean «groseras y vulgares; que no se muestre ningún tipo de virtuosismo pictórico, ni tampoco conceptual en ellas; que hablar mal de ti mismo o dejarte en ridículo siempre que sea posible es fundamental, como lo es pasar de inauguraciones, cócteles, fiestas, etcétera, relacionadas con el mundo del arte en las que pudieras hacer contactos; todo cuanto pueda colaborar a nivel de personalidad, vestuario, gestualidad, etcétera, o que contribuya a dotarte de carisma o a diferenciarte de la masa, va en contra de tu objetivo». Finalmente asegura que «si aún y con éstas no consigues fracasar es que eres idiota, o lo tuyo es un puto designio divino…».

Un buen ejemplo de su obra y de su pensamiento puede verse en el libro Manipulated society (The Private Space Books, 2010/2011) donde se incluyen «los pensamientos pésimos» que, a modo de parodias personales, el artista ha recopilado de sus dispersas intervenciones en medios digitales. Actualmente prepara un libro que bajo el título provisional de La Phallia. Manual para una revolución confusa tratará las posibles maneras de generar una revolución haciendo uso del arte, entendiendo como tal aquello que es capaz de modificar el modo de pensar y actuar de la gente. El principal dilema que aborda La Phallia es precisar las diferencias entre arte y política, filosofía o religión, cuando te adentras en el mundo del pensamiento y la acción desde un nuevo prisma que carece de toda lógica racional.

En el pasaje Errorismus vs. society incluido en el borrador de La Phallia, nos advierte que «hemos sido programados para ansiar el éxito, para querer triunfar, para vivir una vida acorde a unos moldes predeterminados que configuran nuestro actual modo de vida. […] Tu fracaso es tu verdadero triunfo».

Con RallitoX ejercitaremos nuestra capacidad crítica para discernir entre las enormes contradicciones que la realidad nos depara. La provocación que nos traslada, sin filtros ni censuras, nos hará sin duda reaccionar ante los excesos de una manipulación dirigida en múltiples direcciones. Esa es una de las mayores contribuciones de un sólido artista visionario.

Primeras Jornadas Patrimonio cultural frente a la crisis: ¿más Estado, más comunidad, más mercado?

Villanueva

Fotografía José Ramón Lueje, 1950. Archivo La Ponte.

En uno de los territorios más hermosos de la Asturias central, los Valles del Trubia, tendrán lugar las Primeras Jornadas Patrimonio cultural frente a la crisis: ¿más Estado, más comunidad, más mercado? que se celebrarán en Villanueva de Santo Adriano los días 6, 12 y 13 de abril próximo, organizadas por la Asociación Sociocultural La Ponte y la Universidad de Oviedo, con la colaboración de la Uned, Fundación Valdés-Salas y otras entidades públicas y privadas.

Estas jornadas abordarán una cuestión compleja con el fin de contribuir al debate que en la actualidad se mantiene acerca de la sostenibilidad del patrimonio cultural y de los medios de financiación que contribuyen a su gestión.

No es extraño que La Ponte haya diseñado un programa de estas características dado el interés que muestra por todo aquello que tiene que ver con el patrimonio cultural e histórico de la comarca. Entre las iniciativas llevadas a cabo por el colectivo cabe destacar los talleres de Arqueología Experimental, el diseño de itinerarios culturales, o el ciclo Historia, Arqueología y Folclore de Santu Adrianu que ha acercado a Villanueva a reconocidos especialistas en diversos campos vinculados al estudio y la investigación del patrimonio material e inmaterial de la zona.

Las Primeras Jornadas Patrimonio cultural frente a la crisis están dirigidas por el historiador Jesús Fernández Fernández, que a su vez es miembro del colectivo La Ponte. Se han diseñado unas jornadas que abordan el patrimonio cultural desde diversos enfoques teóricos que se acompañarán de salidas al campo para detenerse en ejemplos de experiencias de gestión concretas.

La participación de la Universidad de Oviedo y de la Uned en la organización es un paso muy importante para acercar la universidad a los ciudadanos, pero también como muestra del compromiso que ahora de forma más visible, éstas mantienen con el desarrollo y la promoción del conocimiento en Asturias. Ambas universidades han establecido el reconocimiento de créditos a los estudiantes que acrediten su asistencia a las jornadas.

No cabe duda que La Ponte sabrá poner en marcha todas aquellas propuestas que se aborden en estas reuniones con la eficacia y buen criterio que se les reconoce. Es deseable que iniciativas de este tipo se manifiesten en otros lugares para que el conocimiento y aprovechamiento de los recursos del patrimonio cultural tal cuál se entiende en nuestros días, deje de estar monopolizado por sujetos y entidades que más allá de la autopromoción, son incapaces de hacer viable cualquier iniciativa coherente.

Toda la información de las jornadas en: http://www.laponte.org/

 

Javier F. Granda

Pan a secas

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El pan a secas
Mohamed Chukri
ISBN:  978-84-9403-531-9
272 páginas.
19,95 €

El 15 de noviembre de 2003, enfermo de cáncer, moría el escritor Mohamed Chukri en un hospital de Rabat. Nueve años más tarde, al otro lado del Estrecho, asistimos a la feliz recuperación de su memoria y su obra, de mano de la editorial Cabaret Voltaire.
No fue Chukri un autor demasiado prolífico, aunque sí muy traducido. Con todo, lo publicado en España se limitaba tan solo a tres títulos. Las ediciones hace años que se encontraban agotadas y de ahí el acierto de Cabaret Voltaire que hace de su catálogo un referente imprescindible.
En mayo de 2012, sale a la luz un inédito en nuestro país: “Paul Bowles, el recluso de Tánger”; y en noviembre, “El pan a secas”; ambos títulos traducidos por Rajae Boumediane El Metni. La primavera de 2013 llegará con la versión completa de “Jean Genet en Tánger” y para finales de este mismo año, cuando se cumpla el décimo aniversario de su muerte, hablaremos de “Tiempo de errores”.
La novela autobiográfica “El pan a secas”, fue escrita en 1972 y no se publicó en árabe hasta 1981. La primera edición fue impulsada por Paul Bowles que la tradujo al inglés bajo el título “For bread alone” en el año 1973. Posteriormente, otro escritor marroquí, Tahar ben Jelloun, la vierte al francés en 1980 como “Le pain nu” y ya en España, por influencia francesa, se titularía “El pan desnudo” en la edición de Montesinos de 1989. Llegarían más tarde las ediciones de Círculo de Lectores en 1992 y Debate en 1996 y 2000.
“El pan a secas” se corresponde con la primera parte de la autobiografía novelada de Chukri, a la que seguirá “Tiempo de errores” y “Rostros, amores, maldiciones”. La traducción, que ahora Cabaret Voltaire nos entrega, parte de la versión en árabe revisada por el autor pocos años antes de su muerte, respetando términos originales y notas a pie de página, aproximándonos al original en toda su dimensión y crudeza.
En el artículo “La supuesta picaresca de Chukri”, de Fernández Parrilla, recogido en Autobiografía y literatura árabe (2002), se mencionan los efectos de la censura y el oscurantismo que se precipitaron sobre la novela desde el principio, pero también sobre la transgresión moral que ésta supuso. Observamos que ya en este artículo se considera la posible traducción del título como “Pan a secas”.
Mohamed Chukri había nacido en 1935 en el seno de una familia extremadamente pobre de la cábila rifeña Beni Chikr, cercana a las ciudades de Nador y Melilla. Si la pobreza del Rif era manifiesta antes del conflicto que durante quince  sangrientos años se mantuvo con España, resulta difícil imaginar que una vez pacificado el territorio las condiciones fueran a mejorar; de ahí que sus primeros pasos estuvieran marcados por la miseria y la lucha desesperada por la supervivencia.
Chukri se adentra en sus recuerdos de niño con la partida familiar hacia Tánger sin un trozo de pan que llevarse a la boca, vomitando de pura inanición y encajando las palizas de un padre despiadado que le maltrataría permanentemente y que terminaría con la vida de su hermano Abdelkader, enfermo por el hambre.
Desesperación, violencia, miseria y hambre serían sus horizontes. Haciendo uso de un realismo duro y desgarrado nos invita a conocer sus primeras incursiones en la medina de Tánger en busca de alimento: en el Zoco Grande pudo entretener su estómago con “unas hojas de col, mondas de naranja y restos de fruta podrida”; otras veces acompañaba a su madre a comprar el pan duro a los mendigos.
El fracaso en Tánger llevará a su familia a Tetuán donde trabaja de camarero en un café de mala muerte, de seis de la mañana hasta pasada la medianoche. Era habitual que las treinta pesetas de salario mensual las cobrara su padre quien desaparecía varios días hasta gastar el último céntimo en violentas borracheras. La injusticia le hizo plantearse el robo como venganza hacia los que le explotaban. Vendrán otros empleos: tirando por un carro en una fábrica de ladrillos, de limpiabotas o vendedor del Diario de África. Había aprendido a cuidar de sí mismo.
Comienza su relación con el kif, el majoun y el hachís, y a beber vino. Despierta a una sexualidad que sorprende por la sinceridad con la que reconoce un apetito desproporcionado por todo lo que está a su alcance. La sordidez de los ambientes nocturnos y el vicio de la prostitución se harían prácticas habituales, recurriendo a la delincuencia para asegurarse esos placeres.
Un salto temporal a Orán (Argelia) donde otros miembros de la familia habían emigrado, le hace conocer la vergüenza, aprender del error y ahondar en una sexualidad obsesiva que se mantendrá a lo largo del tiempo.
Regresa a Tetuán y deja su casa para dormir en la calle hasta que definitivamente huye a Tánger escapando de la brutalidad de su padre. Sin fisuras ni concesiones y en una dinámica de permanente violencia, nos arrastra hasta la ciudad que finalmente habrá de ser su casa. Allí peleará por la supervivencia, haciendo de la calle su vida y frecuentando los numerosos bares y burdeles a medida que el trapicheo y el contrabando le permiten el despilfarro. Expuesto a numerosos riesgos, el buscavidas que se mueve entre alcohol, putas y amantes, caerá entre rejas y seguirá derrochando una vida cuyo futuro es siempre incierto.
El pan a secas finaliza en el momento en que Chukri, con veinte años, decide ingresar en una escuela en Larache para aprender a leer y escribir. Algo comenzaba a despertar en su interior. Con el tiempo diría de sí mismo: “Soy un antiguo analfabeto autodidacta que, más tarde, deseó transmitir a los demás aquello que había aprendido”. Le sobraría material para componer una literatura que impacta por su sinceridad y que denuncia y protesta contra aquellos que se habían apropiado de su infancia y adolescencia; una literatura llena de sentimiento y humanidad.
Su compromiso con la defensa de las clases marginadas, olvidadas y aplastadas, fue una constante. En este sentido no extraña que haya mostrado todas sus cartas en la obra “Paul Bowles, el recluso de Tánger” de la que diría: “Con mi libro sobre Paul Bowles he matado a mi segundo padre”.
He tropezado innumerables veces con rostros y miradas en la Medina de Tánger que me han recordado al Chukri de “El pan a secas”. La mirada de aquéllos que se asoman desde lo más alto de la Kasbah o desde Dar El Baroud al mar del Estrecho, de los que transitan por el mismo Boulevard Pasteur por donde él cruzaba camino de su rincón en el Ritz, mostrando la inocencia y la huella de la dureza de los días. A través de ellos conoceremos la profunda realidad de Tánger y aprenderemos a valorar a Chukri.

Javier F Granda